
Hoy la sociedad dominicana se halla
sumergida en una realidad social muy complicada e incomprensible para muchos jóvenes
que no ven realizar sus sueños concebido en su proyecto de vida. Esta realidad
que se refleja en el desempleo y pocas oportunidades para que el joven se pueda insertar desde un empleo
digno, hacen del contexto una inestabilidad de las interrelaciones en el tejido
social que cada vez proyecta mayor complejidad.
Una vez que nos decidimos a transitar
por las calles de los sectores populares
de Santo Domingo, nos encontramos con realidades muy por encima de aquellas perversiones
que nos pudiéramos imaginar, en cuanto a pobreza y desigualdades sociales nos referimos.
Ver las condiciones en la que viven las familias con una carencia total de los
servicios primordiales que todo individuo debe tener garantizado. Es en esta
realidad donde encontramos jóvenes sin oportunidades, sin trabajo y sobre todo,
sin una autoridad que se digne o se preocupe por hacer lo que nunca se ha hecho
en beneficio de la juventud.
Ya lo decía el Padre jesuita
Jorge Cela, desde una mirada crítica de esta realidad donde él hacia causa común en su trabajo de misionero y que luego lo detalla en su libro: la otra cara de la pobreza. Aquí se
describe una realidad que no ha sido superada todavía en ningún momento en los últimos 20
años que en el país ha estado gobernado por los tres principales partidos y que
hoy hacen causa común para ir juntos en la próximas elecciones presidenciales y
municipales 2016. Sin embargo, ¿que nos pueden decir estos políticos ante esta pobreza
creada por ellos mismos por ese afán de lucro y de corrupción sin limites sin importar el
daño que van haciendo a la nueva generación que clama por justicia y por una
sociedad sin exclusión?. Mientras tanto la
pobreza sigue en aumento, las condiciones de vida en cada vez más mísera y la
juventud se siente acorralada entre la espada y la pared sin la oportunidad de
ver cumplido sus sueños.
¿Y que de sueños de los jóvenes? ¿No
tienen derecho los jóvenes de vivir en una sociedad donde se les posibilite
mayores oportunidades de integración como sujeto social productivo que apuesta
por el cambio por un mundo mejor? La realidad nos dice, que cuando se le niega
la oportunidad de soñar y con posibilidad de realización, entonces seguiremos confeccionando
partidas de delincuentes que hoy atraviesan nuestras calles de un lado para el
otro en la búsqueda de la ilusión perdida, que en el peor de los casos, sumergidos
en las drogas, alcohol y delinquiendo, buscando su propia sepultura como única opción
que le han dejado.
Debemos de entrar en razón sobre la problemática de los jóvenes, no porque
ellos sean un problema, sino por los problemas que les estamos causando cuando
les negamos realizar sus sueños. Hoy más que nunca el Estado Dominicano en su
calidad de impulsor de políticas públicas, tiene la responsabilidad de invertir mayores
recursos para la formación e inserción laboral de los jóvenes que le garanticen
un mejor porvenir con mayores oportunidades, pero sobre todo, que los sueños empiecen
a concebirse realidades.
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